
Se pretende que los alumnos aprendan el espíritu de superación, de respeto a los demás y de trabajo en equipo, desarrollándolo con un juego orientado a potenciar la capacidad lógica y de reflexión.
El ajedrez es muy útil para que el jugador aprenda a tomar decisiones valorando las distintas opciones y qué consecuencias se pueden derivar de cada una de ellas. Los errores cometidos deben ser los motivadores de la búsqueda de mejores razonamientos y de mayor autocrítica. Pero todo ello debe realizarse en un ambiente de compañerismo formado equipos de jugadores donde se ayudan los unos a los otros. Con ello todo se centra en el intento de mejora y los partidos sirven no para conseguir victorias, sino para ser un mejor jugador.
