Asfalto, semáforos, rayas blancas que indican el paso de cebra, señales con signos conocidos… o no tanto, cars, pruebas de agilidad, talleres y mucha, mucha diversión.
Así ha sido nuestro paso por el Pla d’Estivella donde los niños de primero de primaria han podido disfrutar aprendiendo el código vial, tan sencillo por su lógica, y tan complejo por la cantidad de elementos a integrar. Al final, un buen día de convivencia y de aprendizaje. De esta experiencia ¿con qué te quedarías?